Si tú me quieres dejaré de conducir, puedo coger trenes y también el autobús. Dejaré de cocinar lo que no quieras comer, de escuchar canciones en francés. Ya no iré con los amigos a bailar, quitaré el papel de flores que hay en la pared. No saldré hasta las mil, ni usaré el abrigo azul. Y todo esto haré solo por ti.